viernes, 24 de junio de 2016

San Juan el Bautista




 
Gustave Moreau (1826-1898). L'apparition (h. 1875). Acuarela (106 x 72,2). Musée d'Orsay






Celebrar la noche más corta
es de perdedores.

Frontera entre fuego y agua,
la oscuridad se viste de la luz
de la danza de Salomé.
Su presente
se hace presente
a la mañana siguiente:
en bandeja, la cabeza
del profeta bautista.
Herodías vence así
y Salomé es pantalla
de su triunfo,
sacrificando, morbosa,
su deseo.

       En la boca de la mañana,
resaca de escorias y tréboles,
besa la vida su fiesta.
Las hogueras mojadas
saludan sordas el naufragio
de los días.
Su humo danza, invisible ya,
en los velos de todas las albas.
Flirtea con la magia
la seducción del caos concentrado
que  muerte y vida
vive y mata.
Bauprés y mascarón,
el verano navega hacia su invierno.

       Celebrar la noche más corta
es de perdedores que velan
desde la luz más larga.



Flor de la planta de san juan: como la ginesta o el tipuana celebran, con más magia, la  oposición complementaria de la vida. Para huir de la oscuridad, el amarillo se refugia en el azul para teñir el mundo de verde. La luz del sol pare el azul del cielo que nos deja ver el amarillo.


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