En la
celebración de la luz más ancha y la sombra más corta. En esa frontera temporal
y cósmica, más telúrica que celeste: en un día preñado de espera de hogueras
que conjuren la oscuridad, una planta de tápena nacida entre las rendijas de los
sillares de una muralla me recuerda que, efectivamente, el verano nos habita.
Un alcaparro,
una tapenera, contiene, en su atalayar desde el campanario hasta el que ha
volado, toda una cultura: κάππαρις: capparis (con su variante “tápena” –“tàpera”-): alkaparra…
Griegos, latinos, musulmanes, mediterráneos han hecho suya la mata para ser lo
que han sido. Y en el verdor de su botón, tras la abstinencia, estalla la
belleza de una flor nívea con pestañas de actriz como fuegos artificiales al
sol sordo del verano.
Flor
de la tápena:
Belleza de la
espera,
verde paciencia.
| Flores de tápena de Águilas (en la Wikipedia) |

