domingo, 24 de abril de 2016

La sombra de la rosa es su nombre



    




              

                                        stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus

                                               Final de El nombre de la rosa de Umberto Eco


“Si tu frescura a veces nos sorprende tanto,
dichosa rosa,
es que en ti misma, por dentro,
pétalo contra pétalo, descansas.
Conjunto bien despierto cuyo centro
duerme, mientras se tocan, innumerables,
las ternuras de ese corazón silencioso
que suben hasta la extrema boca”
      
       “La rosas I” de Rainer María Rilke

“El poema.

¡No le toques ya más,
que así es la rosa!”

         Piedra y cielo, Juan Ramón Jiménez



        Se hace la rosa sombra de la caverna platónica. Se hace nombre sin luz para ser y permanecer. Herida de ausencia.  Se hace huida proyectada desde una realidad que la tatúa en superficies. Se hace recuerdo de la rosa que pudo llegar a ser mientras desera en su ser.

         No hay usura en su transubstanciación: ajado su rojo, pervertido su silencio de aroma, apasiona y embriaga en su estela sonora que calla.

         Tres rosas ante el sol de la tarde. Tres cadáveres de belleza cultivada que cautivan en su ramo el tiempo que embocan en su corola,  brizando entre los brazos de sus pétalos la eternidad concentrada que nos regalan.

         Las espigas amortajan la esperanza de perpetuarse. Son columnas vertebrales de una muerte de las que solo las salvará, encarnada, la sombra y la palabra.



lunes, 28 de marzo de 2016

Sinfonía en altura y aria de silencio



                  


        
 Pentagrama mutilado: sobra técnica y arte cuando la mirada sabe oír lo que ve.

         Solo de nube y cielo arpegiados de aire, apenas acompasados por silencios en clave de sol.

         Vuela el paisaje hacia los ojos y se hace anécdota en esa casualidad que es a veces la belleza.

         Escalas mayores en la tonalidad que el cuerpo sabe afinar en primavera. La figura de nube, como una blanca a contratiempo.


 
Marina de Cope (Águilas-Lorca)

sábado, 19 de marzo de 2016

Haikus XXV



 
El descendimiento (h. 1435) de Rogier van der Weyden. Museo del Prado
.

Manos, pies, costado y frente: heridas en que enhebrar la pasión de ser


El Viernes de Dolores abre el himen de la Semana Santa, útero de muerte que ensalza y fertiliza la vida. En el rito repetido habita también la novedad: nacer en cada muerte, almar la idea, sangrar el cuerpo.

Descender de la cruz para ascender es caer hacia arriba. Querer vivir en vuelo sin cruz nos lastra de felicidad.

Pasión por simpatía asertiva, por empatía, por compasión. Amar la resiliencia que nutre el amor.


        
                     Herida abierta.

Hemofilia amorosa.

Pasión perpetua.




lunes, 7 de marzo de 2016



Destellos LXX




 
Leopoldo María Panero Blanc (1948-2014). Lucidez oscura de la locura.





         Cuando el naufragio de la deriva nos hace perder el rumbo. Cuando todo lo mueve el cambio y es líquida de azogue (sin darnos fluidez) hasta la tierra más firme. Cuando mareas y resacas tienen quienes gobiernen tu nave. Cuando los faros son espejismos de luz clonados por la misma perversión de cantos de sirena con eslogan. Entonces hay que volver. Volver al fondo. Descender por el cabo hasta la playa del poema. Allí, cabeza levantada hacia ese cielo de agua ensartado de destellos, ser pecio humano.

Cuando el ancla es lastre que nos centra y libera.
        



El tiempo pasa. Los recuerdos son remolinos de duración en el cauce de la línea recta del tiempo, centros de ondas concéntricas en el camino del agua hacia la nada. Círculos centrípetos que preñan el fluir: olor de humedad, música líquida. Lo demás es murmullo de muerte.


Claustrofobia en el universo.


Oficios humildes y trascendentes: quitarle el polvo a los brazos del Cristo crucificado.
 



Vivir con el hueco del corazón bombeando nadas.




Haikú traspapelado:

                                      Silencio en sombra.
                                      La luz del pensamiento
                                      florece en alma.


 

¿Felicidad compacta? No, preñada de grumos de infelicidad, como el gruyère francés, que le den a ese cuerpo alma.



El dinero cifra el interés mejor que nada.




Bostezo: exhalación del vacío mental, transmutación del aburrimiento como lugar común en el circo que es ya el mundo. Cercenar las alas a la plenitud de ser desde dentro, capar el vuelo por falta de experiencia constructora del yo.



Mobile World Congress” vs. Fruitful & Restful Word Congress.

En un mundo hiperactivamente móvil, un congreso de sosiego. Quizás la etimología sea la última isla humana.