lunes, 5 de octubre de 2015

Sonetos de carne VI: Excálibur





                  
   





El amor es pulsión y recreación: en su simbiosis nace, crece y se alimenta. El deseo inventa el itinerario de su inmolación, de su precipitarse, efímero en su diana. Son el camino y la diletancia los que aceleran en su espera forzada y a contrapelo el placer que buscan. La víspera del gozo saliniana puebla de “carpe diem” los prólogos del destino.

        Este sonetillo a la inglesa, palabra y carne, mitologiza la vida real para darle perspectiva.



El orgasmo es un destino
que anhela encontrar su fuente.
No sigue pasos ni puentes
porque busca su camino.

         Su tragedia bebe el vino
que conduce hasta la muerte
precipitando la suerte
de saberse muerto y vivo.

         Se hace el amor en sus actos,
crece en cada suicidio
de caudales destilados
que son mar y son abismo.

Piedra que busca su espada
en ondas de laberinto.






domingo, 27 de septiembre de 2015

Arquitrabes XIV: Agudeza y arte de ingenio



        
 
Retrato de Luis de Góngora (1561-1627) posterior a 1622. Copia del siglo XVII del original de Diego de Velázquez. Óleo sobre lienzo (60x48 cm) Fundación Lázaro Galdiano (Madrid)
         





      Góngora nunca fue tan agudo como cuando mató al lector diletante de biblioteca con el vértice de sus Soledades.







sábado, 26 de septiembre de 2015

Diálogo de aforismos I



 
Eco y Narciso de John William Waterhouse (1903). De la ausencia de reflejo nace el amor al alrededor. Solo el mar contiene ese espejo: mirarlo también te enamora.
         


           Aforismos en su sentido más laxo: respetan la brevedad y un cierto regusto doctrinal, pero no pretenden establecer reglas de comportamiento o de conocimiento de la vida. Serán, apenas, pincelas impresionistas en el cuadro de la necesidad de existir y de querer saber para ser.

         Las inercias mismas de la vida serán las conductoras del hilo argumental. Las lecturas, sistemáticas u ocasionales, darán los temas o los enfoques. Y las ideas interlocutoras quedarán al albur de la casualidad de las coyunturas que son la vida.

         Aforismos que pueden ser epitafios. Aforismos que pueden ser simples destellos. Aforismos que pueden ser burbujas léxicas que buscan la trascendencia de la nada.

         En su cruce resplandece la transparencia de la epifanía. Que es toda tuya en cada diálogo. 

  Aquí naufraga el primero de los diálogos.




“Me paso mucho tiempo contemplando cómo es el agua”

Santa Teresa de Jesús, en una carta (La cita flota en mi memoria y naufraga en las redes líquidas etéreas, pero no he podido pescarla para referenciarla)


“¡Oh cristalina fuente,
si en estos tus semblantes plateados
formases de repente
los ojos deseados
que tengo en mis entrañas dibujados!”

San Juan de la Cruz. Cántico espiritual. Según el manuscrito de la Madres Carmelitas de Jaén. Madrid: Espasa-Calpe, Clásicos Castellanos, 55, 1969. Edición de Matías Martínez Burgos. Adaptación al castellano actual de Pascual Gálvez (vv. 21-25, lira 12)


“Aquí yace alguien cuyo nombre estaba escrito en el agua”

                   John Keats, epitafio sobre su tumba romana.


“Desde niño, tan lejos como vaya mi recuerdo, he buscado siempre lo que no cambia, he deseado la eternidad […]

Luis Cernuda. “Escrito en el agua” en Ocnos (1942). Madrid: Turner, 2009.



“Si tú has sido para mí,
desde el día
que mis ojos te estrenaron,
el contemplado, el constante
Contemplado”

         Pedro Salinas. El Contemplado (1943-1946). Madrid: Visor, Visor de      Poesía, 2004.


“Todos los fuegos el fuego”

Julio Cortázar. “Todos los fuegos el fuego” en Todos los fuegos el fuego. Barcelona. Edhasa, Pocket, 11, 1994.







Transparencia sólida, espejo de silencios densos, eternidad mutante de muda estrofa cifrada en olas maestras, condensación de todas las miradas, horizonte de verticalidad mística, infancia recobrada ante su rostro inabarcable: mar de aguas que bautizan las muertes que somos para ungirnos en vida. Esencia del cambio que permanece: contumacia de la identidad instantáneamente renovada para seguir siendo.

Contemplación del agua: siempre la misma, siempre otra. Aprender a ser la estatua que ve, habitada de mirares.





domingo, 13 de septiembre de 2015

Haikus XXIII














Agua somos y al agua vamos aunque nos creamos tierra o polvo o fuego o aire. Agua enamorada, tal vez. Bioluminiscencia incluso en la sombra que proyectamos.
Otro verano, en ese vaivén del tiempo tan marino, se va. Su estela nos hará navegar otra vez, ontológicamente, hasta esa orilla que queremos ser para volver siempre a empezar sin dejar de ser.






        
                     A penas, somos
         una sombra mojada
         que borra el agua.