jueves, 23 de junio de 2011

Va de sonetos

Lope de Vega, ese gran lírico del barroco español eclipsado por el dramaturgo que fue sin poder dejar de ser poeta, ni barroco, en todas las dimensiones de su persona, nos ha nombrado herederos pasivos (gozadores) de sonetos como los que siguen.

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

       no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

       huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

       creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño:
esto es amor: quien lo probó lo sabe.




       Un soneto me manda hacer Violante,
que en mi vida me he visto en tal aprieto;
catorce versos dicen que es soneto;
burla burlando van los tres delante.

       Yo pensé que no hallara consonante,
y ya estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

       Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.

       Ya estoy en el segundo, y aun sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce, y ya está hecho.


(LOPE DE VEGA, Lírica. Madrid: Castalia, Clásicos Castalia, 104, 1982, págs.. 136 y 359-360. Edición a cargo de José Manuel Blecua)

Jorge Drexler, gozador lopeveguiano y activo compositor, hace de puente hacia quienes no conozcan al Fénix de los Ingenios, al Monstruo de la Naturaleza. Aquí va su soneto, en letra y voz.

Que el soneto nos tome por sorpresa
         Entrar en este verso como el viento,
que mueve sin propósito la arena,
como quien baila que se mueve apenas,
por el mero placer del movimiento.

         Sin pretensiones, sin predicamento,
como un eco que sin querer resuena,
dejar que cada sílaba en la oncena
encuentre su lugar y su momento.

         Que el soneto nos tome por sorpresa,
como si fuera un hecho consumado,
como nos toman los rompecabezas,

          que sin saberlo, nacen ensamblados.
Así el amor, igual que un verso empieza,
sin entender desde donde ha llegado.



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1 comentario:

  1. Esta entrada es de lujo, no conocía el poema de Lope de Vega y a Jorge Drexler tampoco. Ha sido un deleite fantástico, conjugación mágica de música, poética y séptimo arte...
    ¡que inmenso acierto, qué composición más equilibrada!
    Gracias por compartir todo esto, Ábradas, me voy muy plena siempre de tus Limbos.

    Un abrazo.

    Gabriela Amorós- La emoción indomable

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