domingo, 19 de diciembre de 2021

Destello domado: villancico 2021. Smarthome de Belén

 

El heraldo es el mensaje y el mensaje la excusa para el negocio

 

 

 

 

 

 

                         A Francesc Gomila Lluch, maestro en magisterios

 

                         A mis estudiantes y aprendices, con más amor que pedagogía

 

                         Al poeta y juez Andrés de la Orden, por haber sido agente y paciente

                         de un agravio  

                                (y por tomarle prestada mi interpretación de su estilo lírico)

 

                         Al ser Gabriela Amorós Seller, por el estuario vital de fraguas

 

                        A Pilar Navarro Aragoneses, base y capitel de todos mis fustes

 

                        A Wim Mertens, por su lenguaje sin lengua

 

 

El multimetaverso es ya un universo paralelo e impostado de simulacro. Platón expulsó a los poetas, paridores de versos, de su república ideal: por mentirosos, por recrear las sombras y por ser incapaces de ascender dialécticamente hasta la noesi. Siempre han sido malos los tiempos para la lírica y por eso sigue en la resistencia y sus juglares en un exilio interior. El engaño de la poesía, sin embargo, es semilla de verdad.

  Los zuckerbergbelivers (metonimia del emprendimiento salvaje en la selva entrópica digital más civilizada) lo han hecho mejor que Aristocles, el de espalda ancha: los han invitado a quedarse y a diseñar la mentira y a buenizar con mariposas las tripas podridas del mundo, usura con disfraz espiritual que todo lo muele en su máquina de hacer churros costumizables.

Cheerleaders pedagógico-estadísticos fundan el “logueros”: una fusión de “logos” y “eros” sazonada de selfies y memes para las neodiscusiones bizantinas: el sexo de los ángeles revolotea sobre las ruinas de la cultura, en el naufragio de la atrofia intelectual, en la hipoxia cerebral de la sobrestimulación digital infrahumanizante. Progresismo prosaísta falaciofelizocrático sobre evidencias pseudoneorocientíficas. El dios-razón de Descartes es un algoritmo usurero.

Hipotiempo en el hipertiempo:  flujo exponencial inasumible desde un cuerpo si no se descorporeíza. Blockchain humano de nódulos y eslabones de la cadena del sistema. Chaplin en tiempos poscontemporáneos de mecanicismo digital, engranado, engranaje y engranante en un presente espídico de mineros del bit. Dios o la matemática algorítmica: lo oculto siempre presente que dice Kafka. El exhibicionismo de la ocultación de la transparencia del espejo negro de las pantallas. Lustre de neolilustración de una pragmática usurera y lucrativa para lo efímero de ser flor y estéril y castrante para ser raíz que da tronco y frutos.

La revolución, la falsa disrupción, es hoy un simulacro conducido por el auriga de la estadística, traducido a voz en cada domicilio (es el nuevo fuego de hogar) por las asistencias humanoides de Cortana, Siri, Alexa…El faro de naufragios felices que iluminan, actualización del espíritu santo que convierte la idea en carne y la orden en acto, es el éxito del mayor de los fracasos: la razón vital de la persona-masa. La teletienda de cada televisor de cada casa ha cuajado en pantallatienda del mundo en todas las manos de todos los clientes que reverencian al gurutecnólogo icono del Forbes actualizado en nuestro ciberdelirio.

El ser humano es, ontológicamente, frágil, vulnerable, precario, paciente e inventor de esperanzas. Su médula existencial ha sido una resiliencia lírica apuntalada por el talento técnico, la imaginación y la conciencia consciente de finitud. El solipsismo era un riesgo que el alrededor curaba. La mutación humana, consecuencia del humanismo mismo, nos obliga a no poder salir del yo como clientes del colaboracionismo. Pensamos como opinadores del selfi, refractarios al trauma que nos hace. La hernia de vivir es el florero en que progresamos haciendo germinar botánica de plástico. Impostamos un emprendimiento épico como tirita para la herida lírica. Esa es nuestra paradoja contemporánea: la metafísica, ideologizante, nos acota y doma lo que existe fuera del tiempo y del espacio y convierte lo inmutable, eterno y universal en producto costumizado y comprable. El relativismo es  ahora absolutismo metafísico del “hogar” de Jeffrey Bezos.

La idea primera de este villancico se ha desbordado en silva de versos blancos para, humildemente, intentar dar luz en la oscuridad del gris brillante del mundo. Desde un estilo tan impostado como el modelo de neolengua sobre el que naufragamos en éxito. Perdón por la diáspora concentrada, como el sol en una lupa, en este espacio sin lugar.

Vivir en la insatisfacción es un don para progresar. Los mundo felices son una trampa del poder que no es nuestro. Vivimos de resonancias, consonancias y disonancias, humanamente, sin más prótesis tecnológicas que las que puedan compensar huecos. Cuando al técnica es tecnología y esta una ideología controladora de un sistema social, cuando la matemática es estadística usurera colonizadora del pensamiento, cuando incorporamos los datos al ser humano y lo datificamos, estamos abriendo las puertas de Troya al dolo, festivos, ingenuos y alienados, alineándonos con quienes (que son empresas) diseñan el “Brave New World”.

(Perdón: quizás el genio maligno cartesiano me ha engañado y nada de lo que he dicho y voy a seguir diciendo puede erigirse como evidencia racional -científica y mecanicista-. Lo confieso: soy humanamente lírico y muy ingenuo -etimológicamente-. Quizá la modernidad no sea más que una moda en el tiempo de dios y los protocolos una contingencia humana en la aspiración a ser infinito en la gramática de ser absoluto).

 

“En el combate entre tú y el mundo, secunda al mundo”

 

                Franz Kafka, Aforismos de Zürau

 

“Yo soy la luz del mundo, aquel que me siga no andará en las tinieblas, pues tendrá la luz de la vida”

                La Biblia: Juan, 8:12

 

Quitad esto de aquí. No hagáis de la casa de mi Padre una casa de comercio

                La Biblia : Juan, 2:17

 

“¿Y algo de publicidad

móvil

en las sotanas?

 

Por supuesto, nada

de marcas

 

de condones”

 

                Tomás Soler Borja, “Capitalismo 2.0”, Cash

 

“¿No ves que toda el agua del mundo es agua bendita?”

 

                Miguel Serrano Larraz, Cuántas cosas hemos                            visto desaparecer

 

“Il vecchio mondo sta morendo. Quello nuovo tarda a comparire. E in questo chiaroscuro nascono i mostri”

 

                Antonio Gramsci

 

“El arte es un mediador entre lo conceptual y lo concreto”

 

                Robert Musil. El hombre sin atributos

 

Smarthome de Belén

 

El vagido del niño

va trenzando en el aire

el rebuzno rapeado de Kronos

con el lento mugido de Kairós.

 

 Revolotea un algoritmo cuántico

preñador de yermos con simulacros

de fértil panamor.

 

Postrados, en altura

holográfica (y tictoqueando)

los magos de occidente

inoculan sus cookies esmailantes

(intrusivas y caballo de Troya)

que extruyen felicidad asperjada

en epifanías bannerizadas.

 

La madre, amor, contempla,

abrazo de labios y umbilical.

El padre, putativo y pedagógico,

implementa la posibilidad:

poseído, sacrifica a Kairós

para el monopolio monetizable,

ciberevanescente,

de los bitcoins de Kronos.

 

    Todos devoramos ya a nuestros hijos

y la calidad de la cantidad

a la trágala dulce,

a contradigestión.

   

    La aureola del niño

es una hostia led patronizada

                          patrocinada.

 

    Pastores en la tolva del progreso

vierten sus presentes obsolescentes

para proyectar instantaneicidios.

(El largo brazo de ángel enramado

los lleva al cementerio del Icloud

preñado de selfis que inmortalizan

lo eterno de la nada

-una nada más que rellena el todo-)

 

    Membrana del magmático universo,

fascia conectiva del alma humana,

sincronía de tiempos,

aquí distópico de la utopía

hecha con jirones de la esperanza:

¿inmanente inminencia,

canto de sirenas, implementada

por esta tecnolibertología?

 

Sobre lodos asépticos,

la anatomía mística

(¿ser dejándose ser,

ser dejando de ser?)

vibra en la cámara oscura del mundo

del exhibicionismo

y el universo datificado

se concentra y destila

 

    su haz de luz sobre la frente de Cristo.

Llora y parece que ríe de niño.

 

 

 

 

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