sábado, 21 de marzo de 2020

Haikus L


 
La playa de la Torre de Cope, antídoto contra las invasiones del alma. Atalaya a pie de agua contra la alarma





A Gabriel Muñiz,
por “obligarme” a pensar en haikus para trascender la mirada


El mundo nos  acompaña siempre, sobre todo cuando estamos solos. Llevamos mar en los ojos cuando el mar queda lejos: como una rosa de olas nos acaricia de mareas presentes. La clausura abre el océano mental, nos lleva en su vaivén, nos libera de los lastres abrasivos de un tiempo prestado que constriñe nuestras fronteras interiores. Ahora estamos y somos desde dentro, aislados en el continente inexplorado en que vivimos realquilados siendo propietarios. Nos rezamos y rezamos al universo en que somos, ahora en reflexión  sin reflejo, en reciprocidad biyecticamente humana: somos uno y somos el otro y nos necesitamos. Primero hay que ser en soledad.

El mar ausente nos da lecciones de olas para ser en la duración del volver desde la aparente destrucción, que es siempre recomposición para seguir siendo.




       Pétalos de agua.
Azul, vacuna el cielo
toda alarma







        





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